Una historia
pérdida...
Apenas despuntaba el día, los niños habían partido a la
escuela, Héctor a la oficina y
Lilia se despertaba con un café antes de ir al trabajo, la
radio daba los pormenores del
tráfico, la hora y el clima:
“...Av. Insurgentes ya presenta asentamientos a su cruce con
Reforma, recomendamos vías alternas... son las 8:45 a.m.,
tenemos una mañana fría por
las lluvias de anoche y se esperan precipitaciones a partir
de las 16:00 horas...”
“...Lluvia, una palabra incómoda cuando se vive en la Ciudad
de México...”, pensó Lilia
mientras recogía los reductos del desayuno.
Después de atender los últimos por menores de la casa, dejar
la comida para su esposo y
los hijos, se apresuró a prepararse para el trabajo. Dejó de
lado las fachas que se puso al
salir de la cama y se apresuró a vestirse con el uniforme de
la empresa: pantalón azul, blusa
gris y saco azul, zapatos bajos para aguantar el trajín, el
portafolio y su bolso...
Una sensación extraña la intranquilizó y la tuvo pensativa
antes de salir y cerrar el
apartamento, gracias a ello dio tiempo a que arribara un
visitante inusual para ella a esa
hora.
Al salir del apartamento un joven le saludó cortésmente y le
preguntó por su nombre, ella
respondió el saludo y cuestionó al muchacho sobre su
presencia.
Al instante el mensajero le entregó en propia mano un sobre
y le pidió firmara de recibido en
un formulario que contenía sus datos, después de verificar
la entrega, el muchacho se
despidió y descendió por las escaleras para salir a la calle
y perderse.
Lilia observó el documento y no le dio importancia, para no
entretenerse más lo echó en el
bolso y se encamino a la salida de los apartamentos, abordó
un taxi y se esfumó en medio
del tráfico de la ciudad.
Cuando ya daban las nueve de la noche, Lilia regresó a su
domicilio, cansada, aburrida y
con ganas de nada, entró a su morada y de inmediato sus
niños le hicieron fiesta y la
abrumaron con abrazos y besos, este acto balsámico vivificó
el apabullado cuerpo y
revitalizó brevemente a esta joven madre.
Héctor de inmediato la paso a la mesa y le sirvió
de cenar, los cuatro disfrutaron de estar en familia una
noche más....
Después de acostar a los pequeños, revisar las mochilas,
uniformes y tareas, Lilia y Héctor
se prepararon para descansar, pues el siguiente día ya se
aprestaba a llegar. Mientras él
miraba las noticias en la recamara, ella, recorriendo la
sala – comedor, terminó de hacer los últimos preparativos para el día siguiente,
dejó lista las prendas de sus crías y de su pareja, finalmente metió y sacó
papeles
de su portafolio.
Fue hasta ese instante cuando recordó el sobre que le llegó
por la mañana, con más calma
tomó su bolso y sacó aquella inusual correspondencia. Tras
abrirla, una gran sorpresa se
dibujó en su rostro, pues no se trataba de otra cosa que la
invitación a la fiesta de
reencuentro de su generación de la preparatoria, la alegría
le invadió, pues hacía décadas
que no sabía de sus amistades, mismas que se reunirían en un
salón de para celebrar
veinte años de su graduación...
Corrió a la habitación para comunicar la buena nueva a
Héctor, sin embargo, este yacía
profundamente dormido, ella se aguantó las ganas de
transmitirle la noticia hasta el día
siguiente....
La mañana siguiente inició como de costumbre, pararse,
levantar a los niños, asearlos,
vestirlos y peinar a la pequeña Sofì, ver que desayunen,
mandarles el “lunch” y poner a los
dos infantes y a Héctor en la puerta para que ninguno llegue
tarde... besos, abrazos, dos te
quiero, un te amo y varios hasta luego, se dejaron oír, al
final Lilia se quedó sola, pero no por
mucho, pues también ella debía alistarse para iniciar un
nuevo día.
Hoy la regla de la oficina la obligaba a llevar falda, así
que se colocó unas medias, unas
zapatillas, la blusa, el saco y antes de agarrar su bolso y
el portafolio, se tomó un último
trago de café, en tanto repasó rápidamente la invitación que
le llegó el día anterior:
Srita. Lilia Esperanza Ruiz:
Se le invita muy cordialmente a
la reunión de generación de la Escuela Preparatoria Justo
Sierra, misma que se llevará a
cabo el próximo 1 de julio del 2017 en las instalaciones del
plantel, de ahí se trasladaran al
salón “Belle Epoque” para dar paso al baile y el convivio.
Invitación personal e
intransferible, para dar realce al presente evento no se permitirá
ingresar con invitados, favor de
confirmar al tel. 57 22 ...... o al correo electrónico
siguiente...
Gracias
Atentamente
Comité de Ex Alumnos JS.
La alegría del día anterior se convirtió en frustración, ya
que no podría llevar a su familia,
por lo menos a su esposo.... Terminó su bebida, tomó sus
cosas y se marchó, dejando
sobre la mesa de la cocina la invitación.
Los días y las rutinas continuaron, hasta terminar el mes de
junio, pocos días para finalizar
el mes, Héctor comentó a Lilia sobre su fiesta, ella se extrañó
del tema, ya que no le había
mencionado nada por falta de tiempo, no obstante, en ese
momento comentó todo a Héctor
y expresó su negativa de no asistir sin él...
Sin embargo, Héctor le tenía preparada una grata sorpresa, aquella
tarde al
volver, vio la invitación, la leyó y considero justo que
Lilia asistiera, así que confirmo por
correo, en ese momento le entregó la confirmación para la
fiesta. Ella no supo qué decir,
solo lo abrazo y le dio las gracias de una forma muy, muy
especial....
Las sorpresas no pararon aquella noche, ya que además Héctor
se dio el tiempo de
comprarle un vestido y algunos accesorios a su bella compañera,
así a tan solo un día del
gran evento, la princesa Lilia estaba lista para disfrutar
de su reunión de excompañeros.
Finalmente, el viernes 1 de julio, Lilia pidió permiso para
salir temprano y no presentarse el
sábado, pues sabía que aquella sería una noche larga, como
cuando se iba de pinta en la
prepa. Llegó temprano a casa, recibió con cariño a su
familia y se dedicó a transformarse...
Pasados los minutos, de la habitación principal, salió Lilia
completamente transformada, aquel vestido de noche que su esposo le obsequió la
hizo lucir radiante, bella, seductora, su figura se ciñó a la forma de este, el
escote realzaba su porte y sus piernas lucían majestuosas en
combinación con los zapatos y las medias, su cabello recién
rizado le daban volumen a su
cabeza, ella era otra totalmente...
Sus niños quedaron estupefactos al ver tan hermosa a su
madre, Héctor, con celular en
mano no dejó de tomarle fotos y quedar anonadado con aquella
mujer tan hermosa.
Agradeciendo cual actriz de cine los elogios, Lilia caminó
por las menudas piezas de su
apartamento, en tanto dio instrucciones de todo lo que había
para cenar, para desayunar y
hasta para comer, ya que no sabía a qué hora iba a regresar.
Repartió abrazos y besos a sus pequeños, plasmó un enorme
beso en la mejilla de Héctor y
coquetamente le dijo al oído “...esto te lo tengo que
agradecer de manera íntima...”, para
después darse un largo beso en la boca.
Escoltada por toda la familia, Lilia salió del conjunto de
apartamentos, los vecinos con los
que se topó quedaron admirados de su belleza, finalmente en
la entrada un coche último
modelo la esperaba, un último detalle de su amor, ya que le
alquiló un auto para que la
llevase hasta su cita, a la puerta del coche se despidieron
por fin y él le dijo: “...que esta sea
una noche que nunca olvides...”
Abordó el carro y se perdió en las calles de esta gran
ciudad, los niños y Héctor regresaron
al departamento para ver en que se entretenían hasta que el
sueño los venciera...
Tras la aburrida ceremonia de conmemoración, los invitados,
se encaminaron al salón,
aquellos, que como Lilia no tuvieran transporte, fueron
llevados en lujosos autobuses a un
salón muy elegante, donde se brindó la más cordial
bienvenida a todos los
ex-preparatorianos de aquel prestigioso colegio.
Nada más descender de los camiones, comenzó la romería de
abrazos, besos, lágrimas y
re-encuentros, ya que veinte años se dicen fáciles, pero
eran ya una vida para algunos.
Hubo quienes llegaron para este postín desde Europa y Asia,
otros que dejando sus
actividades diarias, como Lilia, estaban entusiasmados de
ver a sus ex colegas...
La velada fue mágica, sobre todo cuando el grupo con el cual
Lilia salió del colegio se
reencontró casi todo, solo faltaron un chicha que por
accidente no pudo asistir y a quien
todos recordaban por ser una de las que organizaba el relajo
y que apodaban “la búbalo”,
por su afición a los chicles y dos compañeros que no había
llegado aún, uno de ellos fue
Mario, recordado por sus bajas notas y siempre estar metido
en problemas y el otro al que
apodaban “tirantes” ya que, debido a su obesidad, no había
cinturón en el cual entrara su
regordeta figura...
En fin, la noche fue de menos a más y más, ya en el clímax
de la diversión apareció en
medio de la pista de baile un caballero de gran porte y
elegancia, que hacía las delicias de
las damas que bailaban con él, todas admiraban lo bien que
se desenvolvía y su gallarda
figura.
Nadie lo recordaba, de boca en boca fue se fue transmitiendo
lo magnífico de sus
movimientos, Lilia, Ángela, Erika y otras más de su
palomilla se acercaron a ver al “dandi”
que causó revuelo en la fiesta. Cuando llegaron a la pista,
la orquesta terminaba ya la pieza,
justo en ese momento el invitado desconocido ubico a Lilia
en medio de la multitud que le
hacía rueda.
Más allá los demás seguían bailando, bebiendo y gozando,
pero en ese círculo estaban
admirados de ver el talento y gracia de aquel personaje,
quien al ver la figura de Lilia quedó
impactado, se le acercó y le invitó la siguiente pieza, ella
no daba crédito a esta situación
pues de la nada aquel bailarín tan destacado la tomó de la
mano y la condujo con suavidad
por la pista de baile a ritmo del tango: “por una cabeza”
...
Ella no sabía nada de tangos, pero él la llevó tan
sutilmente que no fue necesario saber más
del asunto, los giros y pasos de este baile se realizaron
con la belleza de Lilia y la gallardía
de aquel sujeto, corto se hizo el tiempo para ella y las
sorpresas aun no acababan...
Al terminar la pieza, él no la soltó y siguieron bailando
varias piezas más, hasta que con sutileza él la pareja se fue alejando más y
más de la muchedumbre, hasta quedar en un rincón donde al fin
pudieron conversar...
Con un “¿me recuerdas?” inició todo, ella sin identificar
con quien se encontraba, no supo
responder, después él sacó una pulsera de entre sus ropas,
ella de inmediato la identificó,
esa joya era suya, hacía años que se la había regalado al
“tirantes” en una fiesta.
“...Ya te acordaste...” dijo él, en tanto Lilia no dio
crédito a lo que veía, pues Miguel,
verdadero nombre del “tirantes” no se parecía en nada a este
caballero. Acto seguido inició
una larga conversación, acompañada de risas....
En la última fiesta que tuvieron, Miguel fue solo por
compromiso, aunque estuvo
divirtiéndose con sus compañeros, no se sentía cómodo del
todo, sobre todo porque nunca
pudo declararle su amor a Lilia, sin embargo, aprovechó una
pieza musical para bailar con
ella, ahí aprovecho y le confesó que desde un inicio él
había quedado perdidamente
enamorado de ella, Lilia se sonrojo pues nunca esperó que
aquel muchacho gordillo le fuera
a decir semejante cosa.
Por desgracia tuvo que ser sincera con él y quedar solo como
amigos, esto le causó gran
pesar a Miguel, para mitigar su dolor, Lilia le obsequio una
pulsera de plata que llevaba
aquel día, desde entonces él la conservó amorosamente.
Pasada la medianoche, los asistentes comenzaron a partir,
Lilia y Miguel permanecieron
platicando y recordando viejos tiempos, llegado el momento
ella le comunicó que era hora
de regresar a casa, que la esperaban su esposo y sus hijos,
galantemente Miguel se ofreció
a llevarla.
Tras despedirse de su palomilla, misma que no dio crédito a
la apariencia de
Miguel, intercambiaron teléfonos, direcciones, e-mail, etc.,
para no volverse a perder.
Ya afuera del salón Lilia y Miguel conversaron antes de
abordar el auto de él, la plática se
centró en recordar aquella fiesta y lo significativo que
resultó aquella pulsera.
Ambos reían nerviosamente, pues sabían que aquello fue
tiempo pasado y que su realidad era ya otra, en aquel momento fueron niños
jugando y hoy trataban de ser jóvenes
nuevamente.
A su paso, varios de los concurrentes a la fiesta, los
saludaban, algunos bromeaban
diciendo la bonita pareja que formaban, a lo cual ellos
respondían con una nerviosa sonrisa,
como tratando de ocultar que la realidad era otra. Ya casi
para llegar al estacionamiento
donde Miguel dejó su coche, un chiflido que ambos
reconocieron les hizo detener la marcha
y voltear para ver de quien se trataba...
Unos pasos atrás Marisa, la “pecas”, les hacía señas, en
tanto trataba de andar
correctamente, pues el exceso de alcohol le hacía
trastabillar y tropezar constantemente, al
alcanzarlos les dijo con dificultad:
-” lo ven canijos,
seee los dije, ustedes acabaran estando juntos, tu mendigo “tirantes”, te
saliste con la tuya,
pues siempre suspiraste por esta nenorra y vete te sacaste el premio, siii
bien que me acuerdo
como llorabas por ella, ya ves guey te dije que la conquistarías...-
Los abrazó, los besó y les deseo mucha felicidad....
Lilia intentó decir que estaba equivocada, que ellos no
tenían nada que ver, sin embargo, la
pecas caminó sin escuchar palabra, solo alcanzó a pronunciar
“me invitan a la boda.... seré
madrina de chupe…”
Miguel y Lilia se detuvieron, se miraron a los ojos y en
silencio avanzaron hasta donde el
valet parking les entregó un flamante Mercedes Benz color negro.
Como galante caballero Miguel abrió la puerta y condujo con
cuidado a su acompañante,
ella agradeció en todo momento las atenciones de su
ex-compañero...
Él preguntó a dónde debía llevarla, Lilia contestó con
titubeos la dirección de su casa,
enseguida la briosa máquina arrancó y se perdió en las
solitarias calles de la adormilada
ciudad....
Todo el camino se centró en escuchar lo que cada quién hizo
de su vida, como ella conoció
a su esposo, se casaron y la bendición de sus dos hijos,
estos comentarios se clavaron en
los sentimientos de Miguel, quien en un determinado momento
le confesó a Lilia que solo
había acudido a la fiesta por verla y hacer todo lo posible
por conquistarla...
Ella se sonrojo y con una mezcla de sentimientos en su
corazón tuvo que pedir a Miguel
que no continuara, que esta noche había sido mágica y grata
al encontrarse con él, pero
que el tiempo ya había dictado una sentencia y sólo debían
continuar con sus vidas. Él
suspirando y admitiendo que ya nada podía hacerse sólo le pidió
un favor:
-Abre la guantera y
toma lo que encuentres, no lo abras aquí, llévalo contigo y consérvalo
por favor...
Lilia abrió la guantera del auto y encontró un regalo
perfectamente envuelto lo tomó y colocó
en su regazo, él acercó su mano y cogió la de ella, con
ternura le acarició el brazo y parte
de su pierna, esto provocó que ella se estremeciera y
buscará su cuerpo para
reconfortarse....
Tras unos cuantos minutos de viaje, ella le pidió que se
detuviera unas cuadras antes de su
destino, le indicó que ingresara por otra calle hasta un
solitario parque donde ella solía
pasear a sus hijos, en medio de la penumbra el auto se acomodó.
Lilia estaba nerviosa, como nunca lo había estado, en su
mente se dibujaron
los recuerdos de aquel regordete muchacho al cual nunca
supuso que la quería y que hoy
regresaba convertido en un hombre diferente... así también
recordó los motivos por los
cuales se enamoró de Héctor, en ese momento todo fue
confusión para ella...
En pocos minutos la mañana comenzaría a despuntar y ella
sabía que no era correcto que
los vecinos la vieran en una situación tan comprometedora,
así que de inmediato actúo, en
tanto Miguel la admiraba...
De golpe Lilia se lanzó sobre él, lo beso, con sus manos
recorrió su cuerpo y retiró cada
prenda que le cubriera, esto dejó al descubierto el robusto
pecho y los fornidos brazos de
Miguel, quien sorprendido se dejó llevar por el momento y
apoderado de ese deseo que
surgió de la nada, hizo lo propio con el cuerpo de Lilia y retiró
el vestido, las medias, el
sostén y todo aquello que le impedía hacer suyo aquel cuerpo
que en ese momento se le
entregó...
Al paso de unos minutos, dos cuerpos desnudos se amalgamaban
en uno solo, la pasión y
el deseo se apoderó de dos víctimas más que sucumbieron a
una irrefrenable entrega
reprimida por el tiempo.
Pasada aquel torrente desbordado de desenfreno carnal, cada
quien recobró la cordura y tal
como hicieron Adán y Eva al verse desnudos por primera vez,
cubrieron sus cuerpos con
las prendas que minutos antes habían estorbado...
No hubo más palabras, solo ella selló los labios de él con
un último beso, descendió del
carro, ajustándose las zapatillas para no trastabillar, sin
mirar atrás se perdió en los la calle
que la conduciría a su hogar...
Sentado tras el volante del vehículo Miguel la observó cómo
se aquella graciosa figura, bella
como un hada se difuminó en medio de la primera luz matinal,
antes de arrancar y seguir su
camino, Miguel observó que en el asiento contiguo reposaban
dos aretes que ella dejó
adrede con una breve nota escrita con labial que decía:
“ayer una pulsera
sirvió para que me regalaras una noche muy especial, hoy estos aretes
serán para ti el
recuerdo de un amor que nunca fue” Lilia....
La mañana de un desquiciado lunes empezó, Lilia se apresuró
a despertar a Héctor y a los
niños, todos adormilados pasaron por el acostumbrado ritual,
asearse, vestirse, desayunar y
emprender el viaje a su respectivo lugar.
Tras una semana agotadora, Lilia apenas y se sostenía, el
sábado durmió hasta la madrugada, el domingo comentó a Héctor y a sus niños la
fiesta, les mostró fotos y vídeos que grabó con su celular, fue un domingo
divertido recordando aquella fiesta, el regalo de Miguel permaneció oculto en
el bolso de ella...
Tras despedirse en la puerta con un acalorado y largo beso
Lilia le dijo:
“te agradezco este mágico fin de semana, si me invitas el
viernes podemos salir para que
recibas lo t.. u... y... o”
Héctor sonrió y le dijo:
“Pues prepárate que sé justamente a donde ir…”
La pareja se despidió soltándose lentamente de las manos.
Una vez sola, Lilia abrió en secreto el obsequio, se quedó
estupefacta al verlo, de la cajita
perfectamente envuelta salió un corazón tallado en cristal
con una pulsera de oro y una
nota:
“...tu pulsera significó tanto para mí, que me prometí
obsequiarte una cuando nos
reencontramos... por siempre tuyo Miguel....
Leyó una y mil veces la aquéllas frase que debían
desaparecer para siempre y sus otros
obsequios los guardo en un alhajero bajo llave... se acercó
a la ventana y observó al
derredor, ubicó el parque y recordó la madrugada del sábado
aquel, en su mente, sus
pensamientos fueron:
“... ojalá en algún otro tiempo tengamos la fortuna de
escribir esta historia pérdida Miguel,
hasta nunca.... TE AMO...”